Pareja: Expertshipping (Profesor Oak x Agatha)
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Ella es fuerte. Muy habilidosa. Y además, terca como una mula.

No es como otras jóvenes de su edad que prefieren lucir una cuidada melena porque no tengo tiempo para preocuparme de esas tonterías, y detesta cuando su cabello comienza a crecer más allá del límite que ella misma ha marcado gracias a sus propios hombros.

Pero él no puede evitar perderse en la curva que dibuja su pelo dorado contra la nuca, con una sonrisa tímida que delata y escondiendo ese boceto a carboncillo junto a otros tantos dibujos que ha hecho de su mejor amiga antes de que pueda verlos.

Pero aunque sea rubia, esa chica no tiene ni un pelo de tonta y eso Samuel lo sabe bien. Porque siempre consigue hacer que caiga en el viejo truco de tienes una mancha aquí que no ha renovado desde que son unos críos... ¡Y sabe que no es verdad porque pone especial cuidado en no usar carboncillo cuando viste su camisa blanca!

Acaba mirando aunque no quiere hacerlo, sólo para asegurarse de que no está haciedo el ridículo otra vez. Segundos después se lleva un enérgico golpe con el dedo corazón en la punta de su nariz mientras los colores le suben a las mejillas al mismo tiempo que ella logra argumentar entre risas no eres más que un niño, burlándose de sus quince años de experiencia.

Agatha es el nombre de una piedra preciosa que tiene el color de su vestido, por eso no quiere acortar su nombre a pesar de que cuando cumple los veinte años ella sigue llamándolo Sammy con tono desenfadado y un regalo en su regazo.

Él entonces cree que las palabras de agradecimiento se han quedado atascadas en su garganta porque accidentalmente sus manos se han rozado y, no puede estar pasando, su corazón parece que se sale de su pecho sólo por eso.

Es valiente, no porque tenga las agallas suficientes como para aguantar cerca de un Pokémon fantasma sin que se le ponga el vello de punta, sino porque es Agatha la que rompe la distancia entre ambos con un beso del que nunca vuelven a hablar.

¡Pero lo ha besado! Y no entiende como la rubia es capaz de hablar con tanta naturalidad acerca de convertirse en Alto Mando cuando sus manos están temblando hasta que, con una mirada de reojo, se percata de lo ruborizada que está.

Finalmente pasan la noche hablando acerca de un futuro que los tiene a ambos como protagonistas, mientras entrelaza sus dedos con los de Agatha en un arrebato de valor que no llega hasta sus labios porque esas palabras saben a latano.

No es hasta un par de años más tarde cuando Samuel decide confesar la verdad, con la voz temblorosa de una persona que se sabe culpable: y ella se empeña en esconder bajo una máscara de sonrisa torcida la desilusión que siente cuando, sin piedad, mi sueño no es continuar el camino de un entrenador pokémon acaba rompiendo en añicos su corazón.

Son veinticuatro años de orgullo los que carga Agatha a sus espaldas como para permitir que un hombre - incluso si es Samuel, su Sam - la vea llorar, y con una rabia que no sentía desde hacía mucho tiempo deja que sea el suelo quien se quede con la alianza que le había regalado semanas atrás, girando sobre sus propios talones para ocultar sus lágrimas mientras salía de allí.

Nueve meses después, Samuel descubre que no era el único que tenía algo que decir y ahora tiene un hijo.

Descubre entonces que no tiene importancia alguna cuánto desee volver hacia atras para enmendar sus errores porque Agatha es fuerte para cuidar sin su ayuda de un pequeño que tiene la determinación de su madre en la mirada, y aunque a él no le basta con amarla desde la distancia aprende a hacerlo.

Samuel sonríe en silencio durante la boda de su hijo porque sabe que la rubia está haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas, pero ahora no puede tomarla entre sus brazos como la primera vez que la consoló por una batalla perdida con gastly porque ahora es un gengar y Agatha una habilidosa miembro del Alto Mando que hace mucho tiempo que no pierde una batalla.

Acaricia en secreto el dorso de su mano con la yema de los dedos contando los segundos que va a tardar ella en separarse, porque es el profesor Oak el que toma su mano y nunca más Sammy, pero el momento nunca llega y se sorprende... Porque, ¿cómo puede ser después de tanto tiempo? Sus dedos entrelazados encajan a la perfección.

El castaño consigue morderse a tiempo el labio inferior antes de susurrar un no quiero perderte que no va a servir de nada porque esa mujer es terca como una mula, pero si más tarde es capaz de reunir el valor suficiente a lo mejor consigue robarle un beso en la pista de baile.